Una salida que prometía ser un momento de descanso y encuentro terminó convertida en una pesadilla. El hecho ocurrió en una vivienda ubicada en 34 bis entre 178 bis y 179, en la zona oeste de La Plata. La familia damnificada se había ausentado por algunas horas para visitar a unos amigos, sin imaginar que en ese mismo lapso su casa sería blanco de un saqueo. El regreso, cerca de las 22.30 del 22 de junio, los dejó frente a una escena tan desconcertante como angustiante.
El ingreso se habría producido a través de una ventana cuya reja fue forzada con violencia. Todo indica que los delincuentes tenían claro qué iban a hacer y cómo: entraron sin levantar sospechas y actuaron con rapidez. Al momento de escapar, lo hicieron por la puerta principal, como si nada. Un detalle llamó poderosamente la atención: no se llevaron una motocicleta que tenía las llaves puestas, un indicio que refuerza la hipótesis de que no querían demorarse más de la cuenta.
El botín reflejó un golpe extenso y calculado. Entre los elementos sustraídos figuran una televisión Samsung, dos joysticks de PlayStation 5, un secarropas Kohinor, una planchita de pelo, un acolchado de dos plazas, ropa variada y una campera gris de YPF. Pero lo que más conmovió a los dueños de casa fue la desaparición de los uniformes escolares de los dos niños del hogar. Un detalle que dejó en claro que los ladrones actuaron sin escrúpulos: casi sin evaluar, tomaron todo cuanto pudieron de lo que estaba al alcance y se dieron a la fuga.
Las autoridades que trabajaron en el lugar no descartan que se haya tratado de un hecho planificado con anticipación.
La precisión con la que actuaron los delincuentes y la elección de la ventana como punto de entrada refuerzan esa posibilidad.
La sospecha de un seguimiento previo o un dato interno aún no fue confirmada, pero la sensación que quedó en la familia es que no se trató de un robo al azar.
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